agotado y uraño sin motivo de la sociedad que me rodea...
de repente el aire se torna espeso, miserable y oxidado
trato de escapar de esta ciudad encaminada a la nada.
veo al final de alguna parte mi lugar secreto,
ese rincon en donde puedo sentarme adescansar
de mi carga y subyugar mis temores diafanos,
de una forma u otra encadenar mis penas.
apoyo mi cuerpo a sus raices,
y en medio de mi silencioso lamento
de mi cuerpo casi yerto,
mi rincon y doña soledad me consuelan diciendo...
"CALMA, CALMA... PRONTO PASARA TODO ESTO" ahora duerme.
Agosto 11 2003.
